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Se calcula que la
Tierra existe desde hace 4.700 millones de años de los que sus últimos 3.860 han
conocido alguna forma de vida sobre ella. La sucesión de estos seres hasta nuestros días
se conoce como EVOLUCIÓN. Cuando nos referimos al tiempo en nuestras
actividades cotidianas lo expresamos en años, días e incluso minutos, unidades que
también usamos para señalar la edad de las personas u otros acontecimientos. Sin
embargo, los cambios geológicos son tan lentos que para que sean perceptibles es
necesario cambiar las unidades de tiempo que usamos habitualmente ya que, sencillamente,
no nos son válidas. Por ello, en Geología y Paleontología, la unidad de tiempo mas
utilizada es la de 1 Millón de Años (para
simplificar 1 Ma. en las páginas siguientes),
si bienes cierto que en la dedicada al estudio de la evolución humana se pueden usar
otras unidades, especialmente los miles de años. El término fósil
se utiliza para designar cualquier resto de organismos o vestigios de sus huellas o
actividades, que demuestre la existencia de un ser vivo que existió hace más de 10.000
años (0,01 Ma.). La fosilización es el proceso de
transformación de la materia viva en un resto mineralizado. Un hueso, un diente, una
concha o una hoja conservados fosilizados no son meros objetos inanimados. Los fósiles (también denominados como "pedazos de tiempo petrificados"), inclusive sus fragmentos, son los únicos documentos que nos dan información sobre la vida de los organismos en el pasado. A finales del periodo Cretácico (65 Ma.) en la Tierra se produjo la denominada "5ª extinción masiva", desapareciendo el 17% de las familias que la habitaban, o lo que
es lo mismo el 84 % de las especies, entre ellas todas las de Dinosaurios en el continente
y las de Moluscos Cefalópodos Ammonoideos en el mar. En el Cretácico Superior
se produjo una gran transgresión (el mar avanzó sobre las tierras del continente y por
tanto la línea de costa retrocedió) que redujo los terrenos de la actual Europa
occidental a un gran archipiélago del que sobresalían, entre otros, el Macizo Central
francés, las Árdenas, las islas Británicas y la Meseta Ibérica. Las actuales tierras de
la comarca de Las Merindades de Burgos (al igual que el norte y el este de la Península)
estaban sumergidas en las aguas de ese mar. |